La Orden Masónica Mixta Internacional “Le Droit Humain” (El Derecho Humano) tiene carácter universal y su Sede se encuentra en la ciudad de París. Está dirigida por un Supremo Consejo compuesto por hermanos y hermanas de grado 33, último de la Masonería Escocesa.

Está organizada en Jurisdicciones y Federaciones. Las Federaciones se constituyen cuando existen en un territorio masónico cinco logias y por lo menos cien hermanos;  son independientes unas de otras, soberanas en su territorio, según los límites fijados por los Reglamentos Nacionales y deben en todo, someterse a las decisiones del Supremo Consejo y a la Constitución Internacional.

La Institución, como su nombre lo indica, tiene carácter mixto, y en consecuencia, se inician en ella hombres y mujeres indistintamente, quienes tienen los mismos derechos y prerrogativas masónicas.

“Le Droit Humain” (El Derecho Humano) es una organización notablemente original desde el punto de vista masónico.  Fue creado sin ánimo de constituir un rival a las Obediencias masculinas, sino para llenar el vacío existente al ser imposible, para la mujer, el acceso a la Orden.  Es la única Orden Masónica de carácter internacional y una de las raras Obediencias que no tiene su origen en una escisión.

Ahondando en lo que es y significa “Le Droit Humain” veamos lo que diferencia a la Masonería de una sociedad profana es su triple carácter iniciático, jerárquico y humanista, y cuáles son las características propias de “Le Droit Humain” con respecto a estos tres elementos masónicos:

 

A.- SOCIEDAD INICIÁTICA

Le Droit Humain admite en su seno a todo ser humano animado del deseo de progresar y de mejorarse.  No es en absoluto dogmático, y sencillamente trabaja en la búsqueda de la verdad.

Confía, pues, en llegar a un humanismo ilustrado mediante la utilización de un método ritual y simbólico.  Es la gran escuela de perfeccionamiento mutuo, trata de luchar contra la ignorancia en todas sus formas y aspira a la emancipación del espíritu humano.  A tales fines, “Le Droit Humain” (El Derecho Humano) es asimismo:

 

  1. Una escuela de pensamiento - Cada cual discute y dialoga en el sereno ambiente de nuestros Talleres, al abrigo del mundo profano, teniendo conciencia de su responsabilidad.  No nos referimos sólo a la inteligencia, sino también a las cualidades morales.
  2. Una escuela de formación de individuos - Quienes aprenden en ella a confrontar e intercambiar sus opiniones e ideas con las de los demás, buscando comprenderlos y esforzándose en liberar su propia personalidad y en forjar su carácter. La Francmasonería trata de suscitar entre sus adeptos una toma de conciencia de las grandes cuestiones que agitan e inquietan al mundo de hoy, esperando como resultado una reflexión adecuada y una solución razonable, fuera y por encima de cualquier controversia partidista. Para un masón la verdad siempre es un objetivo a alcanzar, nunca un punto de partida.
  3. Un centro de unión - Reuniendo en su seno seres de ambos sexos, pertenecientes a todas las razas, opiniones y tendencias, unidos por un común ideal de elevación moral, su aspiración es el mejoramiento de la situación intelectual y social de sus miembros; recomendándoles el respeto a los demás, así como no perder de vista sus deberes para con la gran familia humana. Su papel sería el de sembrar en los corazones los principios de tolerancia, de moral, de solidaridad y de felicidad, bases éstas del edificio del templo masónico, que tiene por divisa: “LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD”.
  4. Una sociedad secreta - El H.’. Rigault comentaba en 1737: “Para el público en general, un francmasón siempre será un auténtico problema para el que sólo existe una solución: Ingresar en la Masonería”.

Todo profano, incluso aquél que haya leído numerosas obras masónicas y esté al corriente de nuestras prácticas, queda siempre muy sorprendido por la ceremonia de iniciación.  Esta Ceremonia única e irrepetible para cada persona, constituye el verdadero secreto masónico.  Mediante ese acto entra en ese mundo nuevo y hermético que representa la Logia.  Se sitúa en un espacio sagrado y vive un tiempo también sagrado.  El verdadero sentido de la palabra “sagrado” le es revelado entonces, lo que le permite asimilar el concepto de Eternidad y de  Inmensidad que “Le Droit Humain” (el Derecho Humano) ha introducido en su organización internacional, por su estructura horizontal y vertical.

Nuestra Orden se ha habituado con gran rapidez a la gran idea de la fraternidad universal. Tal sentido de lo Universal exige el respeto de las mentalidades propias de cada pueblo.  Existe entre nosotros, pues, una más importante profundización que entre los grupos nacionales con vistas a la comprensión y puesta en práctica de la igualdad y de la fraternidad.

B.- INSTITUCIÓN JERÁRQUICA

Nuestra Orden específicamente jerárquica, ya que elegir equivale a jerarquizar.  Sus miembros son reclutados de entre el mundo profano por cooptación.  Lo mismo ocurre hasta llegar a los más altos grados de la Orden.

Una ceremonia de iniciación a un determinado grado se asemeja a una rampa de lanzamiento hacia una más profunda penetración de la vía esotérica.  Tal progresividad implica la existencia de una jerarquía, de una ascendencia, en un carácter iniciático y moral.

De este modo los cuadros masónicos se forman a sí mismos merced a los elementos del Ritual y del Simbolismo y la labor en el seno de los Talleres.  Su autoridad, que proviene de sus conocimientos iniciáticos, procede de ellos mismos y por tanto se introduce e impone de forma eficaz.

Por esta razón, la Masonería no puede ser una formación de masa.  Puede aspirar a la creación de una élite, pero sin exclusiva basada en la situación social de sus candidatos o sobre su nivel académico.

 

C.-HUMANISTA

El humanismo masónico descansa sobre tres supuestos esenciales:

  1. El saber humano contenido en la Tradición - Esta aparece como expresión y maceración de los intentos del pasado, de los esfuerzos permanentes, de las acciones continuas y finalmente de las fervientes esperanzas de la humanidad en su marcha hacia el Futuro. La Tradición no sólo merece respeto, sino que incluso constituye un elemento indispensable, que aporta  su firmeza a las instituciones, consagrando la unidad que está por encima de toda diversidad entre los adeptos de nuestra fraternidad.  Decimos bien unidad, que no uniformidad.  La Tradición no es tampoco algo momificado o congelado, sino que tiene, por el contrario, una verdadera revolución del espíritu por origen.  Con el curso de los tiempos, debe renovarse a sí misma en su forma, con una gran dosis de prudencia, a fin de no alterar sus principios esenciales.
  2. La Comprensión - A hombre le precede el Universo, en tanto que la tradición masónica le aporta las lecciones del pasado, por lo que todo masón trata de encontrar una explicación a su existencia y una finalidad, por el trabajo y el ejemplo.  Su mayor deseo ha de ser interpretar las esperanzas de orden moral del género humano y sus necesidades sociales. Los principios masónicos son de plena actualidad, pues mantienen los valores universales, como herencia del pasado, permitiendo siempre la promoción de los valores del futuro.
  3. La Evolución - El tercer supuesto básico es un concepto de evolución o de perspectiva que se inclina hacia un progreso permanente.  La finalidad de este Humanismo masónico consiste en transmitir una exaltación pura ante la belleza, en la Naturaleza y en el arte, llegando a una apasionada búsqueda de la verdad.

Nuestro común lenguaje, el simbolismo, constituye una suerte de epistemología que, a través de una crítica sólida y siempre renovada, se integra en las teorías del conocimiento. El universalismo de “Le Droit Humain” (El Derecho Humano) presupone su vocación como Humanismo de futuro.  Este Humanismo permanece fiel a la divisa masónica “ORDO AB CHAO” (Orden del Caos), que expresa su deseo de lograr la armonía universal. Por otro lado, “Le Droit Humain”  responde de un modo especial a este objetivo por un doble carácter, muy original y completo, siendo nuestra Orden la única en poseerlo.